17. ¡MERECE LA PENA ESFORARSE! (18-22 de enero)

 

 

1º ciclo

PÚAS EL ERIZO

merece-pena-esforzarse-1Púas, era un erizo pequeñito, de color marrón, un poco torpe y patosito.

Tenía un hocico negro y unas patitas gordas.

Siempre se metía en líos, por culpa de sus púas pinchosas.

Un día, estaba tejiendo Doña Gatita un jersey muy lindo para su bebé gatito y Púas se acercó a curiosear. La gata, había comprado en la tienda del pueblo, una gran canasta de madejas de colores y quería hacerle el jersey cuanto antes, para que no pasara frío.

Doña Gatita, le decía a su pequeñín: ¡Que guapo vas a estar!, ¡Eres el gatito más lindo de toda la vecindad!

Púas, se había escondido detrás del sillón. Los colores de las madejas, llamaron su atención y al inclinar la cabecita para verlas mejor, se cayó dentro de la canasta.

merece-pena-esforzarse-2El erizo, se metió, entre las madejas y no podía salir. El hilo se había enganchado en sus púas y lo había enredado todo.

¡Ay, Ay, mira lo que has hecho! Dijo la gatita.

¡Ahora qué voy a hacer!

Púas, se sintió muy avergonzado y pidió perdón a la gatita, pero el hilo estaba destrozado y ya no servía para hacer el jersey.

Al llegar a su casa, Púas le contó a su mamá lo que había ocurrido.

Le pidió que ella, hiciera un jersey para gatito.

Su mamá le dijo: ¡No te preocupes Púas, yo lo haré!

¡No tienes que ser tan travieso! ¡Has de tener más cuidado!

Púas no sabía remediarlo, era tan inquieto, que volvió a meter la pata, bueno mejor dicho las púas.

Vio la madriguera de un conejo y quiso entrar en ella para curiosear.

La Señora Coneja, acababa de tener crías. Estaban todas allí, muy juntitas. Todavía eran demasiado pequeñas para salir.

Púas, consiguió meterse en la madriguera y llegar hasta las crías.

Todo estaba muy oscuro y no podía ver nada.

El erizo iba de un lado para otro, sin darse cuenta que según se movía iba pinchando a las crías.merece-pena-esforzarse-3

¡Fuera de aquí!. Le dijo Doña Coneja, muy enfadada.

Púas, estaba, triste, el no quería hacer daño, pero siempre le salía todo al revés.

Pensando y pensando, encontró la forma de hacer algo bueno y práctico con sus púas.

¡Ya sé! ¡Limpiaré las alfombrillas de las casitas de los animales!. Dijo Púas, convencido de que había encontrado la solución.

¡Esta vez, tengo que hacerlo bien y estar preparado para trabajar!

¡No volveré a equivocarme!

Comenzó a trabajar, como un verdadero experto.

Se ponía su mascarilla para el polvo, y limpiaba y limpiaba.

Los animales, estaban muy contentos de que por fin, hiciera algo que le gustara y no molestara a los demás.

Se convirtió en un gran limpiador de alfombras y todos estaban muy orgullosos de él.

Púas, había encontrado una razón para ser feliz.

Nota: hay muchas cosas que cada día nos hace feliz sólo tenemos que buscarlas.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

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2º ciclo

LAS PUERTAS

merece-pena-esforzarse-5Había una vez dos puertas en la misma casa. Una era una bella puerta de salón, mientras que la otra era una puerta de baño del montón, pero en lo que coincidían ambas era en que llevaban una vida de perros. La casa estaba llena de niños traviesos y descuidados que no dejaban de arrearles portazos y golpes día tras día.

Cada noche, cuando todos dormían, las puertas comentaban su mala fortuna, pero mientras la puerta de salón se mostraba siempre harta y a punto de explotar, la puerta de baño la tranquilizaba diciendo:

- No te preocupes, es normal; son niños y ya aprenderán; aguanta un poco y verás cómo todo cambiará a mejor.

Y la puerta de salón se calmaba por algún tiempo. Pero un día, tras una gran fiesta en la casa llena de golpes y portazos, explotó diciendo:

"Ya está bien. No aguanto más. Al próximo portazo que me den, me rompo y se van a enterar de lo que es bueno".

No hizo caso de las palabras de la otra puerta, y cuando al día siguiente recibió su primer golpe, la puerta del salón se rompió. Aquello causó un gran revuelo y preocupación en la casa, y los niños fueron advertidos para tener más cuidado, lo que llenó de satisfacción a la puerta, que saboreaba su venganza.

Pero pasados los primeros días de problemas, los dueños de la casa se hartaron de la incomodidad de tener una puerta rota. Sin embargo, en lugar de arreglarla, decidieron cambiarla, así que sacaron de su sitio la antigua puerta y sin ningún miramiento la abandonaron junto a la basura.

Entonces la bella puerta de salón se lamentó de lo que había hecho, pues por no haber aguantado un poco más, ahora se veía esperando a ser convertida en serrín, mientras que su amiga, la vulgar puerta de baño, seguía en su sitio y además era tratada con más cuidado...

Afortunadamente, la puerta de salón no acabó hecha serrín, porque un hombre muy pobre la descubrió junto a la basura y aunque rota, le pareció la mejor puerta que podía encontrar para su pobre casa; y la puerta fue feliz de tener otra oportunidad y volver a hacer de puerta, y de aceptar con agrado las incomodidades de un trabajo tan duro y tan digno como es ser una puerta.

Nota: Aunque a veces nos cansemos de estudiar, hacer deberes etc, tenemos que pensar que cuando seamos mayores nos alegraremos de saber tantas cosas y de poder hacer tantas cosa en la vida gracias a que nos ha enseñado no solo en el cole sino también nuestros padres en casa.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

Esta historia ya me la sé:

merece-pena-esforzarse-6Había una vez un joven a quien gustaban tanto las marionetas que se convirtió en aprendiz de artesano. Pero era muy torpe, y su maestro y compañeros constantemente le decían que no tenía habilidad para ello y nunca llegaría a nada.

Sin embargo, tanto le gustaba que trabajaba día tras día por mejorar. Y aún así, siempre encontraban fallos en sus muñecos, hasta que terminaron echándole de la escuela. Entonces, decidido a no rendirse, aquel joven dedicó desde aquel día todo su empeño a hacer un muñeco, sólo uno. Siempre hacía la misma marioneta, y en cuanto detectaba un fallo, la abandonaba y volvía a empezar desde cero.

Pasaron los años, y con cada nuevo intento su muñeco era un poco mejor. Y aunque su marioneta era mucho más bella que cualquiera de las que hacían sus antiguos compañeros, no dejaba de intentar que fuera perfecta. Así, el hombre no ganaba dinero y como era muy pobre muchos se reían de él.

Cuando aquel pobre artesano llegó a viejecito, su marioneta era realmente maravillosa. Tanto, que finalmente un día, tras mucho trabajo, terminó el muñeco y dijo: "No encuentro ningún defecto, esta vez ya es perfecto", y por primera vez en todos aquellos años, en lugar de abandonar el muñeco, lo colocó en un estante, verdaderamente satisfecho y feliz.

Lo demás ya es historia. Aquel muñeco perfecto llegó a cobrar vida, vivió mil aventuras y dio a aquel viejecito, llamado Gepetto, más alegrías de las que ningún otro artesano famoso consiguió con ninguna de sus marionetas.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

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