20. DIOS NOS ENSEÑA A AMAR (8-15 de febrero)

 

 

1º ciclo

dios-ensena-amar-1Érase una montaña muy alta en la que vivían dos árboles; un roble duro y serio y, un pino blando y tierno. Un día sopló un viento muy fuerte. El roble dijo: “yo soy muy fuerte y no me asusta”. El pino, más sencillo dijo: “ese viento es peligroso”. Pero el roble no quiso escuchar y el pino le dijo: “si no dejas que el viento te doble un poco, te partirás”. Pero el orgulloso roble le contestó: “soy muy fuerte y aguantaré”.

El pino no se partió ni una sola rama, mientras que, cuando el viento sopló más y más fuerte, el roble empezó a partirse por la mitad. El pino, viendo que el roble se doblaba, decidió ayudarlo, soportando el peso de su amigo. El roble aguantaba el viento con ayuda del pino. El pino, tras este esfuerzo, sentía un gran cansancio. Paró el viento y entonces dijo el roble: “amigo pino, ¡qué gran amigo eres tu! Te has sacrificado por mí, incluso cuando te despreciaba por tu debilidad. Me has demostrado que la debilidad en algunos momentos de la vida, es lo que mas fuerza nos da. Gracias, querido amigo”.

Nota: Hablaremos con los alumnos sobre lo grande s y fuertes que se creen algunos, sobre lo listos que son y que creen que no necesitan ayuda de los demás, y como el roble debemos inculcarles que nadie es perfecto y que todo alguna vez necesitaremos la ayuda de algún amigo.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

2º ciclo

Había una vez un niño listo y rico, que tenía prácticamente de todo, así que sólo le llamaba la atención los objetos más raros y curiosos. Eso fue lo que le pasó con un antiguo espejo, y convenció a sus padres para que se lo compraran a un misterioso anciano. Cuando llegó a casa y se vio reflejado en el espejo, sintió que su cara se veía muy triste. Delante del espejo empezó a sonreir y a hacer muecas, pero su reflejo seguía siendo triste.dios-ensena-amar-2

Extrañado, fue a comprar golosinas y volvió todo contento a verse en el espejo, pero su reflejo seguía triste. Consiguió todo tipo de juguetes y cachivaches, pero aún así no dejó de verse triste en el espejo, así que, decepcionado, lo abandonó en una esquina. "¡Vaya un espejo más birrioso! ¡es la primera vez que veo un espejo estropeado!".

Esa misma tarde salió a la calle para jugar y comprar unos juguetes, pero yendo hacia el parque, se encontró con un niño pequeño que lloraba entristecido. Lloraba tanto y le vio tan sólo, que fue a ayudarle para ver qué le pasaba. El pequeño le contó que había perdido a sus papás, y juntos se pusieron a buscarlo. Como el chico no paraba de llorar, nuestro niño gastó su dinero para comprarle unas golosinas para animarle hasta que finalmente, tras mucho caminar, terminaron encontrando a los padres del pequeño, que andaban preocupadísimos buscándole.

El niño se despidió del chiquillo y se encaminó al parque, pero al ver lo tarde que se había hecho, dio media vuelta y volvió a su casa, sin haber llegado a jugar, sin juguetes y sin dinero. Ya en casa, al llegar a su habitación, le pareció ver un brillo procedente del rincón en que abandonó el espejo. Y al mirarse, se descubrió a sí mismo radiante de alegría, iluminando la habitación entera. Entonces comprendió el misterio de aquel espejo, el único que reflejaba la verdadera alegría de su dueño.

Y se dio cuenta de que era verdad, y de que se sentía verdaderamente feliz de haber ayudado a aquel niño.

Y desde entonces, cuando cada mañana se mira al espejo y no ve ese brillo especial, ya sabe qué tiene que hacer para recuperarlo.

Nota: Todos seremos más felices cada día si somos capaces de ayudar a los demás.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

En un lejano país hubo una vez una época de gran pobreza, donde sólo algunos ricos podían vivir sin problemas. Las caravanas de tres de aquellos ricos coincidieron durante su viaje, y juntos llegaron a una aldea donde la pobreza era extrema. Era tal su situación, que provocó distintas reacciones a cada uno de ellos, y todas muy intensas.

El primer rico no pudo soportar ver aquello, así que tomó todo el oro y las joyas que llevaba en sus carros, que eran muchas, y los repartió sin quedarse nada entre las gentes del campo. A todos ellos deseó la mejor de las suertes, y partió.

dios-ensena-amar-3El segundo rico, al ver su desesperada situación, paró con todos sus sirvientes, y quedándose lo justo para llegar a su destino, entregó a aquellos hombres toda su comida y bebida, pues veía que el dinero de poco les serviría. Se aseguró de que cada uno recibiera su parte y tuviera comida para cierto tiempo, y se despidió.

El tercero, al ver aquella pobreza, aceleró y pasó de largo, sin siquiera detenerse. Los otros ricos, mientras iban juntos por el camino, comentaban su poca decencia y su falta de solidaridad. Menos mal que allí habían estado ellos para ayudar a aquellos pobres...

Pero tres días después, se cruzaron con el tercer rico, que viajaba ahora en la dirección opuesta. Seguía caminando rápido, pero sus carros habían cambiado el oro y las mercancías por aperos de labranza, herramientas y sacos de distintas semillas y grano, y se dirigía a ayudar a luchar a la aldea contra la pobreza.

Nota: No es suficiente hacer el bien y ayudar al que lo necesita en una ocasión hay que ayudar a los demás siempre como nosotros quisiéramos que nos ayudaran.

Rezamos un Ave María y un gloria.