37. NUEVAS OPORTUNIDADES (7-11 de junio)

 

 

1º CICLO:

EL PICAPEDRERO

Había una vez, hace muchos, muchos años un reino muy bonito donde la gente era muy feliz. Los Reyes vivían en un castillo de piedra muy grande que estaba junto a un bosque de olmos y a un lago de tranquilas aguas azules dónde se podía pescar y pasear en barca. Al oeste había una gran montaña. La hija de los Reyes se llamaba Teresa y era la Princesa de este cuento. La Princesa Teresa salía todos los días a dar un paseo por los alrededores del castillo. Un día conoció a un picapedrero llamado Pedro que trabajaba en la cantera que estaba en la falda de la montaña. Teresa y Pedro se enamoraron, se prometieron amor eterno y decidieron casarse.Pero cuando el Rey se enteró que su hija quería con Pedro se enfadó muchísimo y le dijo a la Princesa:

- ¡Mi hija no puede casarse con un simple picapedrero! Una princesa como tú debería casarse con alguien muy poderoso, ¡con la persona más poderosa de la Tierra!

Entonces el rey mandó llamar a todos los sabios de su reino y les pidió que estudiaran quién era el más poderoso del Mundo. Los sabios se encerraron en una habitación del castillo durante siete días y siete noches y pensaron y pensaron hasta que descubrieron quién era la persona más poderosa del Universo.

- Majestad, le dijo el sabio más anciano al Rey, el Consejo de sabios se ha reunido durante siete días y siete noches y ha llegado a la conclusión que el más poderoso del Universo es el Sol, porque con sus rayos nos da luz y calienta toda la tierra para que podamos vivir.

Dijo el rey:

- Tenéis razón parece que el Sol es el ser más poderoso

Y ordenó con voz potente:

- ¡Que venga el Sol!

Mandaron llamar al Sol y el rey le dijo:

- Sol, te he mandado llamar porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Entonces el Sol contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con tu hija, pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién es más poderoso que el Sol?

- La Nube, contestó el Sol, porque cuando se pone delante no deja pasar mis rayos.

Entonces dijo el Rey:

- ¡Que venga la Nube!

Cuando llegó la Nube el Rey le dijo:

- Nube, te he mandado llamar porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Y la Nube le contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con la Princesa, pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién es más poderoso que la Nube?

- El Viento, contestó la Nube, porque cuando se pone a soplar me mueve con facilidad de un sitio para otro.

Entonces dijo el Rey:

- ¡Que venga el Viento! Cuando llegó el Viento el Rey le dijo:

- Viento, te he mandado llamar porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Y el Viento le contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con tu hija, pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién es más poderoso que el Viento?

- La Montaña, contestó el Viento, porque aunque sople con todas mis fuerzas no puedo mover ni un centímetro a la poderosa Montaña.

Entonces dijo el Rey:

- ¡Que venga la Montaña!

Pero la Montaña no podía moverse, así que el Rey tuvo que ir a la Montaña. Y le dijo el Rey:

- Montaña, he venido hasta aquí porque me han dicho que tú eres la persona más poderosa de la Tierra y quiero que te cases con mi hija la Princesa Teresa.

Y la Montaña le contestó:

- Majestad muchas gracias por tu ofrecimiento, sería para mí un honor casarme con tu hija pero hay alguien que es más poderoso que yo.

Y dijo el Rey:

- ¿Quién puede ser más poderoso que la Montaña?

- ¡El picapedrero!, contestó la Montaña, porque todos los días me arranca un trocito de mi cuerpo para hacer piedras.

Entonces el Rey comprendió que todas las personas, aunque parezcan seres insignificantes, son importantes y permitió a su hija que se casara con el picapedrero Pedro. Y fueron felices y comieron perdices. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Moraleja: a veces es sólo cuestión de tiempo, de paciencia, para dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio y nos llegue una buena segunda oportunidad, ¿no te parece? Rezamos un Ave María y un gloria.

 

2º CICLO

EL ELEFANTE BERNARDO

Había una vez un elefante llamado Bernardo que nunca pensaba en los demás. Un día, mientras Bernardo jugaba con sus compañeros de la escuela, cogió a una piedra y la lanzó hacia los demás. La piedra golpeó al burro Cándido en su oreja, de la que salió mucha sangre. Cuando las maestras vieron lo que había pasado, inmediatamente se pusieron a ayudar a Cándido. Le pusieron un gran curita en su oreja para curarlo. Mientras Cándido lloraba, Bernardo se burlaba, escondiéndose de las maestras.

En la tarde de otro día, Bernardo jugaba en el campo cuando, de pronto, le dio mucha sed. Caminó hacia el río para beber agua. Al llegar al río vio a unos venados que jugaban a la orilla del río. Sin pensar dos veces, Bernardo tomó mucha agua con su trompa y se las arrojó a los venados. Gilberto, el venado más chiquitito perdió el equilibrio y acabó cayéndose al río, sin saber nadar. Afortunadamente, Felipe, un venado más grande y que era un buen nadador, se lanzó al río de inmediato y ayudó a salir del río a Gilberto. Felizmente, a Gilberto no le pasó nada, pero tenía muchísimo frío porque el agua estaba fría, y acabó por coger un resfriado. Mientras todo eso ocurría, lo único que hizo el elefante Bernardo fue reírse de los venados.

Una mañana de sábado, mientras Bernardo daba un paseo por el campo y se comía un poco de pasto, pasó muy cerca de una planta que tenía muchas espinas. Sin percibir el peligro, Bernardo acabó hiriéndose en su espalda y patas con las espinas. Intentó quitárselas, pero sus patas no alcanzaban arrancar las espinas, que les provocaba mucho dolor. Se sentó bajo un árbol y lloró desconsoladamente, mientras el dolor seguía. Cansado de esperar que el dolor se le pasara, Bernardo decidió caminar para pedir ayuda. Mientras caminaba, se encontró a los venados a los que les había echado agua. Al verlos, les gritó: - Venados, por favor, ayúdenme a quitar esas espinas que me duelen mucho. Y reconociendo a Bernardo, los venados les dijeron:

- No te vamos a ayudar porque lanzaste a Gilberto al río y él casi se ahogó. Aparte de eso, Gilberto está enfermo de gripe por el frío que cogió. Tienes que aprender a no herirte ni burlarte de los demás.

El pobre Bernardo, entristecido, bajo la cabeza y siguió en el camino en busca de ayuda. Mientras caminaba se encontró algunos de sus compañeros de la escuela. Les pidió ayuda pero ellos tampoco quisieron ayudarle porque estaban enojados por lo que había hecho Bernardo al burro Cándido. Y una vez más Bernardo bajo la cabeza y siguió el camino para buscar ayuda. Los espinos les provocaban mucho dolor.

Mientras todo eso sucedía, había un gran mono que trepaba por los árboles. Venía saltando de un árbol a otro, persiguiendo a Bernardo y viendo todo lo que ocurría. De pronto, el gran y sabio mono que se llamaba Justino, dio un gran salto y se paró enfrente a Bernardo. Y le dijo:

- Ya ves gran elefante, siempre has lastimado a los demás y, como si eso fuera poco, te burlabas de ellos. Por eso, ahora nadie te quiere ayudar. Pero yo, que todo lo he visto, estoy dispuesto a ayudarte si aprendes y cumples dos grandes reglas de la vida.

Y le contestó Bernardo, llorando:

- Sí, haré todo lo que me digas sabio mono, pero por favor, ayúdame a quitar los espinos.

Y le dijo el mono:

- Bien, las reglas son estas:

La primera es que no lastimarás a los demás porque no quieres que te lastimes.

La segunda es que ayudarás a los demás y los demás te ayudarán cuando lo necesites.

Dichas las reglas, el mono se puso a quitar las espinas y a curar las heridas a Bernardo. Y a partir de este día, el elefante Bernardo cumplió, a rajatabla, las reglas que había aprendido.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º CICLO

OTRA OPORTUNIDAD QUE NOS REGALA LA VIDA.

Todo comienzo tiene un encanto especial. Comenzar una carrera, el colegio, una vida compartida con alguien, un trabajo nuevo, etc. Todo está teñido de ilusión, ganas, energía, tal vez un poco de temor, pero siempre prevalecen los sentimientos positivos. El comienzo de un nuevo año no escapa a estas sensaciones. La magia de los cambios no radica en una aguja, tampoco en una hoja que se arranca del calendario, está en nosotros mismos, como todo lo demás por otra parte.

Las cosas se acomodan a la actitud que tengamos frente a ellas, los cambios igual. Si los vivimos con más temor que alegría, si ese miedo nos impide disfrutar de cada etapa nueva, seguramente el cambio no será muy positivo.

Por el contrario, si en cada baldosa nueva que pisa nuestra vida, sabemos ver un crecimiento, un desafío; si la “pisamos” con decisión, alegría e ilusión, valdrá la pena ese camino nuevo hacia el cual nos conduce.

Sería muy enriquecedor tomar cada cambio, y en particular tal vez el cambio de un año, como una puerta que se abre a infinitas posibilidades. Sentir que somos nosotros quienes abren de par en par esas puertas y le damos la bienvenida a las oportunidades que vendrán. Nadie puede descifrar el futuro pero ¿por qué no esperarlo con la mejor actitud posible? Confiados no en lo que nos traerá, sino en lo que intentaremos procurarnos nosotros, sabiendo que muchísimas cosas dependerán de nuestro esfuerzo y voluntad.

Cuando algo comienza, todo es posible, todo está al alcance de nuestra mano, todo es nuevo. Tratemos de no contaminarlo con las malas experiencias que hayamos tenido antes y sí alimentémoslo de las buenas vivencias con las que hayamos sido bendecidos.

Abonemos este comienzo con sueños, muchos sueños, ganas de hacer cosas, proyectos, pero no esperando que se cumplan por arte de magia, sino por nuestro esfuerzo, tesón, ganas y voluntad.

Sepamos que siempre se puede hacer borrón y cuenta nueva, aunque no olvidemos, tampoco hace falta, pero sí hace falta pensar en que si ponemos todo de nuestra parte, ya tenemos mucho porcentaje de éxito asegurado.

Si el año que hemos dejado atrás no ha sido bueno, pues pensemos que justamente ha quedado atrás y démosle la bienvenida a este nuevo que se brinda limpio, puro y expectante para nosotros.

Vivamos este comienzo de año (este comienzo del verano), como lo que es, una nueva oportunidad que la vida nos brinda, dependerá de nosotros saber aprovecharla.

“Si tienes un pasado que no te deja satisfecho, olvídalo ahora. Imagina una nueva historia para tu vida y cree en ella. Concéntrate sólo en los momentos en que conseguiste lo que deseabas, y esta fuerza te ayudará a conseguir lo que deseas ahora”

(Adaptación de Paulo Coelho)

Rezamos un Ave María y un gloria.