24. EMPIEZA CAMBIANDO TU CORAZÓN (8-12 de marzo)

 

 

1º ciclo

cambiando-corazon-1Érase una vez una nube que vivía sobre un país muy bello. Un día, vio pasar otra nube mucho más grande y sintió tanta envidia, que decidió que para ser más grande nunca más daría su agua a nadie, y nunca más llovería.

Efectivamente, la nube fue creciendo, al tiempo que su país se secaba. Primero se secaron los ríos, luego se fueron las personas, después los animales, y finalmente las plantas, hasta que aquel país se convirtió en un desierto. A la nube no le importó mucho, pero no se dio cuenta de que al estar sobre un desierto, ya no había ningún sitio de donde sacar agua para seguir creciendo, y lentamente, la nube empezó a perder tamaño, sin poder hacer nada para evitarlo.

La nube comprendió entonces su error, y que su avaricia y egoísmo serían la causa de su desaparición, pero justo antes de evaporarse, cuando sólo quedaba de ella un suspiro de algodón, apareció una suave brisa. La nube era tan pequeña y pesaba tan poco, que el viento la llevó consigo mucho tiempo hasta llegar a un país lejano, precioso, donde volvió a recuperar su tamaño.

Y aprendida la lección, siguió siendo una nube pequeña y modesta, pero dejaba lluvias tan generosas y cuidadas, que aquel país se convirtió en el más verde, más bonito y con más arcoiris del mundo.

Nota: Cuando miramos por los demás solemos estar mejor, pero para pensar así hace falta cambiar nuestro corazón por dentro.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

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2º ciclo

EL ZORRO BOCAZAS

cambiando-corazon-3Pingüino, reno y zorro eran muy amigos. Un día, el pingüino y el reno encuentran un montón de fruta y deciden guardarlo en secreto. Por el camino, se encuentran al zorro, que al verles tan felices les pregunta por qué. Se resisten a contarlo porque es secreto, pero el zorro les pide que confíen en él y lo hacen. Cuando llegan al pueblo, se olvida de su promesa y lo cuenta a todo el mundo. Cuando vuelven el pingüino y el reno por la fruta, los otros animales del pueblo ya se la habían comido. Ese mismo día pingüino y reno encuentran otro lugar lleno de comida, y se repite la misma historia con el zorro. Enfadados por sus traiciones, deciden darle una lección, y al día siguiente le cuentan que han encontrado un lago tan lleno de peces que no hay que esforzarse en cogerlos. El zorro vuelve a traicionarles y cuenta el secreto. Al día siguiente, el zorro aparece lleno de golpes, porque al contarles a todo el mundo lo de los peces, habían ido allí hasta osos polares; pero al no encontrar peces se sintieron engañados y dieron una buena zurra al zorro.Y el zorro aprendió que la confianza es muy importante, pero que para que puedan confiar en uno, hay que ganarse esa confianza con lealtad, y cumpliendo las promesas. Alguna trampa más le pusieron sus amigos, pero como ya no era un bocazas, el zorro volvió a recuperar la confianza de pingüino y reno, y éstos le perdonaron.

Nota: Hay que confiar en los demás y no ser un bocazas. Traicionamos a los demás y nos traicionamos a nosotros mismos.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

cambiando-corazon-4Hace un tiempo atrás, en tierras en donde las montañas parecen tocar el cielo, existía una leyenda tibetana sobre una esfera de la fortuna. En ella se encontraba unas inscripciones mágicas que al leerlas y pronunciarlas te daba buena fortuna en toda tu vida. Según la leyenda, esta esfera se hallaba oculta por los monjes tibetanos para que no cayera en manos enemigas y para ocultarla de la ambiciosa humanidad. Pero, la ubicación de la esfera fue revelada. Al suceder esto, un monje tibetano la ocultó en algún lugar en las montañas. A pocas de ocultarla, el monje murió al resbalarse en la montaña y con él el secreto de la nueva ubicación de la esfera. Cientos de aventureros arriesgados, otros ambiciosos y cada uno con su propósito arriesgaban sus vidas para encontrar dicha esfera.

Durante un largo tiempo todos la buscaron en vanos. Cuando ya la humanidad parecía rendirse y la esfera morir sola en su leyenda, un explorador encontró en el hielo de la montaña el cadáver de un monje tibetano. La noticia se esparció rápidamente, decenas de personas volvieron a buscar la esfera ya que todos sabían que un monje tibetano la había ocultado en las montañas.

Pasaron unos días hasta que un grupo de personas encontraron una caverna, al entrar en ella encontraron bien en el fondo de ella, sobre un altar de piedra, la esfera de la fortuna. Era hermosa, era de cristal con su interior hueco. Estaba sobre una base de oro puro adornado con diamantes. Alrededor de la esfera se hallaban dos varillas que la rodeaban. En la esfera misma se veía claramente las inscripciones mágicas en idioma tibetano.

Como una estampida de ciervos amenazados se largaron hacia la esfera para alcanzar la buena fortuna. El primero que llegó se acercó rápidamente y leyó la inscripción. Todos miraban ansiosos a ver qué sucedía. Todo lo que vieron fue una impresionante cara de desilusión, enojo y rabia. La noticia se difundió rápidamente. ¿Y cuál era la inscripción de la esfera? “Emplea el mismo valor, esfuerzo y tenacidad que hiciste para encontrarme y tendrás éxito y buena fortuna en tu vida”.

Nota: El cambio siempre ha de comenzar en tu interior, no busques fuera de ti.

Rezamos un Ave María y un gloria.