27. ¡EN TODO AMAR Y SERVIR! (29 de marzo-2 de abril)

 

 

1º ciclo

amar-servir-1Una joven reina recibió de un gran mago un regalo especial: un cofre mágico que llevará la felicidad a todo el reino cuando sea abierto en un lugar en que se respirase generosidad. La reina comenzó un viaje por todo su reino en busca de las personas más generosas, y al llegar junto a ellas abría el cofre. Pero nunca pasaba nada, hasta que un día, cuando ya volvía al castillo, coincidió con un niño muy pobre que pedía limosna. La reina le hubiera dado algunas monedas, pero no llevaba, así que el niño le pidió que le regalara aquel viejo cofre para venderlo por unas monedas en el pueblo. La reina en principio se resistió por el valor que tenía el cofre, pero viendo la pobreza del niño, se lo entregó. El niño tomó el cofre y lo abrió, y al instante comenzaron a salir del cofre todas las maravillas que se puedan imaginar, junto a una música y unas letras que decían: "¿por qué buscarlo en otros?, el bien empieza siempre en uno mismo".

Y además de disfrutar de las maravillas del cofre, la joven reina aprendió a dar ejemplo de todas las virtudes, convirtiéndose en la mejor reina de la historia de aquel país.

Nota: Somos ejemplos para todo el mundo hacemos lo que vemos y no siempre está bien lo que hace los demás.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

2º ciclo

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca en un camino bastante transitado, obstaculizándolo de esa manera. Entonces se escondió para observar si alguien se detenía y trataba de remover ese obstáculo del camino. Algunos adinerados comerciantes y varios cortesanos del rey que pasaron por allí, simplemente daban una vuelta alrededor de la roca y continuaban su ruta sin ni siquiera intentar removerla. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la roca del camino.amar-servir-2

Cierto día, pasaba un campesino que llevaba una carga de verduras; al aproximarse a la roca, puso su carga en el piso y trató de moverla hacia un lado del camino. Después de empujar y fatigarse bastante, lo logró. Después, mientras recogía su carga de vegetales, notó que en el suelo había una cartera, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que quitara la roca del camino.

El campesino aprendió lo que los demás nunca entendieron, cada obstáculo que nos encontramos en el camino de la vida, brinda una oportunidad para mejorar la condición personal de cada uno y a la vez es un ejemplo que puede servir de provecho a otros.

Nota: Cuando actuamos no solo por servir nuestros propios intereses, sino en beneficio de otros, tarde o temprano recibiremos la recompensa. Sirvamos, ayudemos, colaboremos todo lo que podamos en beneficio de los que nos rodean. La recompensa mejor estará al final del camino.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

Salió de casa bastante enfadada. Se había levantado con la hora justa, iba a llegar tarde al trabajo y para colmo estaba lloviendo. Esa mañana ni siquiera desayunó, y todo el mundo que la conocía sabía que si Julia no desayunaba, el día le iría fatal. Salió del portal. Abrió el paraguas y se dispuso a andar. Iba ensimismada en sus cosas cuando, de repente, miró al frente. Un extraño que caminaba en sentido contrario al de ella, le sonrió. El día de Julia cambió y resultó ser una maravilla. Ese extraño era Pedro, un chico de unos 27 años, apuesto, alto y con una gran sonrisa pintada en la cara. En el pueblo, nadie sabía nada de él, pero todo el mundo le conocía. Le decían el “sonrisas”. Se pasaba el día caminando, con una sonrisa brillante y espectacular en su cara. Nadie podía explicarse el por qué de su permanente sonrisa. Y mucho menos se explicaban cómo conseguía alegrar el día a aquellas personas que recibían su sonrisa. Sólo había una persona en todo el pueblo que sabía su verdadera historia:

amar-servir-3-¿Qué tal Pedro? ¿Has sonreído a mucha gente? –Le preguntó Sofía.

-Pues la verdad es que sí… ¡No puedes imaginarte la cantidad de personas que están tristes en este pueblo! –Respondió Pedro.

-Se preocupan demasiado… El trabajo, el amor, los hijos, los complejos… A cualquier cosa le atribuyen un problema.

-Sí… Y lo peor de todo es que no se dan cuenta de la suerte que tienen por el simple hecho de estar vivos. V-I-D-A… ¿Te has dado cuenta de lo bonita que es esta palabra?

-Sí, pero su significado lo es más.

-Mucha razón tienes. Bueno, a mí no me importa seguir sonriendo a la gente. Es un simple gesto por mi parte… y consigo que una parte de ellos cambie para que puedan conseguir la felicidad.

-Cada día estoy más contenta de haberte conocido. Pedro y Sofía se despidieron. Pedro se tenía que ir a trabajar. Y éste era su gran secreto: trabajaba en una fábrica de sonrisas. Allí, la magia florecía en cada rincón. Podían ver quiénes necesitaban una sonrisa para ser un poco más felices. Daban clases para aprender a sonreír con magia. Aprender a tener una risa contagiosa y verdadera. Y, ¿sabéis quiénes eran los profesores? ¡Los niños! Y es que no hay sonrisa más sincera que la de un niño.

Pedro y sus demás compañeros mágicos iban cada día por las calles del pueblo sonriéndole a la gente que necesitaba de su magia. Poco a poco, consiguieron que todos los habitantes fueran felices. Un día, la fábrica, sus empleados y Pedro desaparecieron. Sofía nunca lo volvió a ver. Se dice que se trasladaron a otro lugar, para poder ayudar a otras personas a que sean más felices. Si mañana alguien te sonríe por la calle, ya sabes dónde está Pedro y su fábrica de sonrisas.

Nota: Debemos sonreír cada día y hacer que los demás sean felices.

Rezamos un Ave María y un gloria.