32. ¡MARÍA DIJO SÍ! (3-7 de mayo)

 

 

1º ciclo

La profesora preguntó a los niños si alguno quería salir a la pizarra. Los niños se miraban entre sí y ninguno quería salir porque temían no saber responder a las preguntas de su profe. Un niño, valiente, se atrevió. Dijo: “SÍ, YO QUIERO”. Entonces, la profesora, muy contenta, dijo: “Me alegra que alguien se haya atrevido. Pedrito, con su sí, acaba de ofrecerse voluntario para encender nuestra radio CD y así, juntos aprender todos una nueva canción”. Todos los niños se pusieron muy contentos y aprendieron que a veces hay que ser valiente y decir SÍ a la vida, aunque eso suponga un riesgo. Al fin y al cabo, es mejor decir SÍ y arriesgarse, que decir NO y siempre quedarte con la duda de qué hubiera pasado, ¿no te parece?

 

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2º ciclo

maria-si-2Había una vez, en una zona de altas montañas, un águila que enseñaba a su pichón a volar. Aquellos días de verano eran preciosos y de cielo despejado. Un día, llegado el otoño, el cielo se cubrió de densas nubes negras. El pichón, acostumbrado a ver el cielo y el sol, pegó un grito de desesperación. No veía ese manto celeste con su sol resplandeciente. El águila, viendo esto, le pidió que le acompañara. Juntas remontaron el vuelo en dirección a las nubes. Después de una trabajosa travesía, ambas estaban por encima de las nubes. El pichón estaba loco de alegría, se había volado por encima de esas negras nubes que le ocultaban su sol y su manto azul.

A veces deberíamos desplegar nuestras alas y animarnos a volar más alto.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

En la espaciosa llanura alfombrada por el césped, adornada por las flores y protegidas por grandes árboles se encontraba un hermoso ciruelo. En cada primavera su orgullo aumentaba inmensamente al llenarse de flores. Se sentía el rey de la llanura y el árbol más bello. Se jactaba de que varios de los animalitos se acercaban a el en busca de alimento. Hasta que en una primavera apareció una plantita nueva en la llanura, justo cerca del ciruelo.

maria-si-3-¿Y tu quién eres?- pregunto intrigado el cerezo.

-Soy una espiga de trigo.

-¿Una espiga? Jaja, ¿y qué haces aquí?, pregunto aliviado ya que dicha planta no le representaba competencia.

-Vengo a convertirme en miles y a esparcirme por la vasta llanura. Mis granos alimentarán a las aves del cielo y a los animales del campo.

-Veo que eres una espiga muy presumida,¿qué te hace pensar eso?

-Con el tiempo verás –contestó tranquilamente la espiga.

La primavera pasó y tras ella el verano. El ciruelo como siempre se llenó de abejas, avispas y mariposas entre otros insectos y animales. En cambio la espiga maduró, soltó sus granos y se secó. “Ahí está el fin de la vanidosa espiga, tendrá suerte si alguna de sus semillas sobrevive” pensó el ciruelo.

Al llegar nuevamente la primavera el ciruelo notó que alrededor suyo y un poquito más lejos empezaban a crecer varias espigas más. Pero no se preocupó mucho, menos aún cuando vio que las espigas maduras eran atacadas por aves y roedores que se comían sus granos. “Este seguro que sí es el fin de la vanidosa espiga” pensó con alegría. Una vez mas llegó de nuevo la primavera y una tras otra fueron pasando. El ciruelo sintió que había sido derrotado. Gran parte de la vasta llanura estaba cubierta de trigo. Y tal como lo había anunciado la primera espiga, las aves y los animales del campo se alimentaban de ellas y a pesar de esto, nunca menguó su número, al contrario aumentaba cada vez más. Deprimido el ciruelo le preguntó a una de las espigas cómo lo lograban. Esta le contestó:maria-si-4

- Parte de nuestro grano es para los animales que nos acosan y la otra parte es para seguir multiplicándonos cada día más. Parece absurdo, ¿sabes? Pero no importa lo que digan o piensen de ti, lo que vale es lo que pienses y creas de ti mismo.

A veces hay que arriesgarse a ser comido por otros, pues quien no arriesga jamás dará fruto.

Rezamos un Ave María y un gloria.