33. HACED LO QUE JESÚS OS DIGA (10-14 de mayo)

 

 

1º ciclo

Cuik y Quak eran dos patitos valientes y deportistas que vivían con mamá pata. Los dos eran rapidísimos, y siempre estaban compitiendo. Echaban carreras en cualquier lugar: por tierra, mar y aire; corriendo, nadando o volando. Un día que volvían de visitar al tio Patete en lo alto del río, Cuik soltó las palabras clave "¡el último que llegue es un ganso!", y ambos salieron nadando río abajo. Los dos conocían bien el camino, pero Quak llevaba algún tiempo preparando un truco: se había dado cuenta de que la corriente en el centro del río era más fuerte y podía ayudarle, así que aunque mamá pata les tenía totalmente prohibido nadar por el centro del río, Cuak se dirigió hacia aquella zona "ya soy mayor para nadar aqui".

En seguida se vio que tenía razón: avanzaba mucho más rápido que Cuik y le sacaba mucha ventaja. Cuik estaba indignado, porque él nunca desobedecía a mamá pata, pero por su obediencia ¡iba a perder la carrera! Según avanzaban la corriente se hacía más fuerte, y Quack cruzó triunfante la línea de meta sin darse cuenta de que se dirigía directamente a un gran remolino en el centro del río; para cuando quiso reaccionar, allí estaba dando vueltas y vueltas, sin poder salir del remolino.

Sacarle de allí fue dificilísimo, porque ningún pato tenía fuerza para nadar en aquellas aguas, y al probre Quack, que no paraba de tragar agua, la cabeza le daba mil vueltas y no ayudaba mucho. Afortunadamente, una vaca de una granja cercana apareció por allí para sacar a Quack antes de que él solo se bebiera toda el agua del río. Y cuando le dejaron en el suelo, siguió dando vueltas durante un buen rato, de lo mareado que estaba, mientras algunos de los animales que lo habían visto se reían al ver que todo había acabado bien.

Aquel día Cuick comprendió que hacía bien cuando seguía haciendo caso a su mamá, aunque al principio pudiera parecer que era peor, y Quack... bueno, Quack no podría olvidarlo aunque quisiera, porque desde entoces, en cuanto le toca una gota de agua, cae al suelo y da tres vueltas antes de poder erguirse. ¡Y qué divertidos son los días de lluvia!

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

2º ciclo

haced-jesus-diga-1Cierto día, hubo una boda en Caná. La madre de Jesús había sido invitada. Jesús y sus amigos también. María se dio cuenta de que se había acabado el vino. Entonces dijo Jesús. “Ya no hay vino”. Luego María dijo a los sirvientes: “ Haced lo que os diga”. María se da cuenta de que los novios estaban en apuro, piensa en la vergüenza de la joven pareja al no tener vino suficiente y por eso le dice a Jesús que le eche una mano.

No basta con decir que somos amigos de Jesús sino que hay que demostrarlo con nuestra vida: “HACED lo que Él os diga”.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

Hace mucho tiempo atrás, en un lugar recóndito de la tierra, existía una caverna. Según la leyenda en ese lugar te encontrabas y enfrentabas con tus miedos. Cientos de personas incrédulas desafiaban aquella creencia y se animaban a entrar en la caverna. Muchos de ellos salían pálidos de miedo, otros salían con una enorme sonrisa de su rostro. Otros directamente no salían. Según los supervivientes, en el interior de la caverna había como una sala de forma ovalada cubierta de espejos en donde se reflejaban todos tus miedos. ¿Y por qué algunos no salían? Según ellos dentro de la caverna hay varios pasadizos con instrucciones para llegar a aquella sala y también para salir de la caverna. Pero muchos, atemorizados por el miedo se apresuraban tomando cualquier pasadizo y se perdían al intentar salir. Después de un tiempo, hubo un terrible terremoto en aquel lugar dejando a la caverna tapada entre las piedras. Pasado los años, nadie mas se acordó de aquel lugar, sólo quedó su leyenda.

¿Cuántas veces no te atreviste a algo por ese miedo? ¿Cuántas veces se toman decisiones equivocadas por miedo?. Muchas personas logran superar sus miedos y son exitosos en su vida; otras acaban sucumbiendo al miedo y no se animan a superarlo; otras, directamente se pierden en la vida y no salen más de sus miedos.

Lo que Jesús propone a veces da miedo, porque supone amar a las personas y hacer muchas cosas que cuestan mucho trabajo. Pero para seguir a Jesús hace falta más que hablar de Él: hay que ponerse en camino. ¿Estás dispuesto?

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

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