34. MARÍA NOS ENSEÑA A ORAR (17-21 de mayo)

 

 

1º ciclo

¿Sabéis una de las cosas que más le gustaba a la gente que rodeaba a María? Pues que era una persona que todo lo que hacía y decía era siempre acertado, se equivocaba poquitas veces ¿Y sabéis por qué? Porque oraba muchísimo...

Y diréis “¿y eso que tiene que ver?...” pues sí que tiene que ver, cuando necesitaba tomar una decisión o simplemente no se sentía bien por algo, se sentaba en silencio en un sitio que no hubiera mucho ruido y todo lo hablaba con el Dios Padre, ¡como Dios siempre está con nosotros, tenía con él una verdadera relación de amistad! ... ¿y sabéis lo mejor de todo? que vosotros también podéis tenerla. ¿Por qué no intentarlo? ¡Aprendamos de María!

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

2º ciclo

maria-orar-1A Nemesio le gustaban los melones. Cuando iba de visita a ver a sus amigos a veces era convidado con un buen melón. Y él siempre pedía semillas de esa variedad para sembrarlas en su huerto particular.

Pero llegó un día que se topó con algo realmente increíble. Le regalaron un sabroso ejemplar de melón sin semilla. Al principio quedó perplejo. No podía negar que aquello fuera un melón. El melón estaba riquísimo y se propuso producir la variedad en cuanto llegara la temporada. Aró todo su terreno, emparejó y desterronó lo arado, y finalmente midió las distancias para ubicar los surcos. De punta a punta trazó las líneas rectas como renglones de un cuaderno.

Cuando tuvo todo preparado, comenzó la verdadera tarea. Colocándose en la cabecera del primer surco, abrió con la punta del pie un pequeño hoyo en la tierra, y metiendo la mano en el bolsón destinado para las semillas, hizo ademán de sacar algo y colocarlo en el hoyito. Luego se incorporó un poco, y con el borde de la zapatilla volvió a colocar la tierra en su lugar, apisonándola suavemente con la planta del pie.

Dos pasos más adelante realizó la misma operación, repitiendo los gestos habituales en la siembra de melones. Sólo que en este caso había un detalle omitido: la semilla. Y así recorrió toda la extensión de su terreno. Una jornada entera le llevó el trabajo. Lo único que faltó fue la semilla. Y bastó ese solo detallito para que aquel año Nemesio se quedara sin melones. Porque para conseguir lo que pretendía, Nemesio había creído que únicamente necesitaba realizar el esfuerzo de la siembra, suprimiendo ese elemento: la semilla.

Nota: Para conseguir lo que queremos no solo nos hace falta esforzarnos sino también saber que tenemos que hacer.

Rezamos un Ave María y un gloria.

 

3º ciclo

Un santo sufi partió en peregrinación a La Meca. Al llegar a las inmediaciones de la ciudad, se tendió junto al camino, agotado del viaje. Y apenas se había dormido cuando se vio bruscamente despertado por un airado peregrino: "¡En este momento en que todos los creyentes inclinan su cabeza hacia La Meca, se te ocurre a ti apuntar con tus pies hacia el sagrado lugar! ¿Qué clase de musulmán eres tú?"

El sufi no se movió; se limitó a abrir los ojos y a decir: "Hermano, ¿querrías hacerme el favor de colocar mis pies de manera que no apunten hacia el Señor?"

Nota: Es más fácil encontrar a Dios de lo que nos creemos. Tan sólo hay que intentar hablar con Él. Dios sabe oír intentos.

Rezamos un Ave María y un gloria.