INTRODUCCIÓN A LAS PETICIONES

 

 

“Pedid y se os dará, buscad y hallaréis…”

 

Es interesante que los niños tomen conciencia de que no estamos solos, que nos tenemos los unos a los otros, que Dios no es ajeno a nuestras vidas, que está presente, que acompaña, que siente con nosotros. Como tal, siente nuestras inquietudes, nuestros temores, nuestras dudas, nuestros porqués… Pedirle a Dios, no para que solucione aquello que no queremos afrontar, sino para que nos acompañe en el momento de afrontar lo que nos cuesta, lo que se nos escapa de nuestras posibilidades… Pedir no como “milagrero” que no se implica, sino como persona creyente que se sabe acompañada. Y pedir en grupo, en la clase, manifestando lo que cada uno siente y le inquieta. Para compartir esas dudas que todos sienten y que a veces cuesta expresar, con la figura de Dios acompañando.

 

Es importante que el maestro guíe el momento de las peticiones para que los niños capten este sentido. Es importante también animar a todos a que participen. Puede ser interesante que sean peticiones espontáneas, pero también puede ser positivo que los alumnos traigan peticiones elaboradas desde casa, animándolos a reflexionar sobre sus inquietudes desde el prisma de un Dios que está con nosotros en nuestro día a día.

 

Leerlas en voz alta, callarlas para sí, crear el adecuado clima de respeto para que uno pueda decir lo que siente sin miedo a sentirse en ridículo, fomentar la idea de un Dios que participa con nosotros y no nos soluciona lo que no queremos hacer por nosotros mismos… pueden ser claves para un buen desarrollo de esta forma de orar.

 

El lema de la semana, las inquietudes diarias, los problemas de cada niño, nos servirán como base y referencia a la hora de animar este momento de la semana.

 

peticiones

 

Se puede terminar rezando todos juntos el Tomad, Señor, y recibid o bien la oración Aprender a amar.

 

 

TOMAD, SEÑOR, Y RECIBID

Tomad, Señor, y recibid
toda mi libertad,
mi memoria,
mi entendimiento
y toda mi voluntad,
todo mi haber
y mi poseer;
Vos me lo diste;
a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro,
disponed todo a vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta.

 

SEÑOR, ENSÉÑANOS A AMAR

Señor, enséñanos a amar,
como tú nos has amado.
Asístenos, para que seamos
comprensivos,
para que seamos serviciales,
para que no seamos egoístas,
ni rencorosos, ni indiferentes.
Danos un corazón grande,
para disculpar sin límites,
para perdonar sin límites,
para confiar sin límites,
para hacer el bien sin límites.
Ayúdanos a ser testigos de tu amor.