NUESTRA ORACIÓN DE CADA DÍA

 

 

oracion-cada-diaEl objetivo es hacer partícipes a tod@s los alumn@s de la oración de cada mañana, y que lo sientan como algo suyo, en lo que tienen mucho que decir.

 

Se propone dedicar un espacio de la clase, una pared, un rincón, un panel… para reflejar nuestra oración de cada día.

 

Cada semana, un alumno o alumna preparará la oración del día. Tiene que ser breve. En el primer ciclo, puede ser directamente un dibujo, un collage, una fotografía… acompañada de una frase o una pequeña oración, que elaborarán en casa, solos o ayudados por sus padres. Los mayores pueden aportar un dibujo, fotografía, collage, cuento… de igual manera, adaptados cada uno a su edad. Queda abierta, no obstante, a la imaginación de cada uno.

 

Tras exponerlo en clase y compartir la oración con los compañeros y compañeras, colocarán su oración en el rincón dedicado a ello. Así, conforme avance el curso, tendrán un espacio en el que confluirán todas las oraciones de cada uno de ellos. Para facilitarles la tarea, se les puede proponer un formato para traer la oración (por ejemplo una cartulina tamaño A4), aunque esto es orientativo y, por tanto, flexible.

 

La temática de la oración puede ser libre, siempre teniendo en cuenta el lema de la semana. Se puede dar gracias, pedir, reflexionar, aportar una idea, sentimiento, una imagen que haga pensar, reflejar algo que haya pasado en clase… En los casos en que sea necesario, el tutor puede ayudar y orientar al alumno. Se puede proponer la tarea el lunes, tras la lectura del evangelio y presentación del lema, para que el alumno tenga varios días para preparar su trabajo. Con esto, todos los alumnos y alumnas participarán activamente y conseguiremos de uno u otro modo que la oración también sea cosa de todos.

 

Se puede acabar rezando juntos la oración de San Francisco: HAZME INSTRUMENTO DE TU PAZ.

 

Señor, hazme un instrumento de tu paz:

donde haya odio, ponga yo amor,

donde haya ofensa, ponga yo perdón,

donde haya discordia, ponga yo armonía,

donde haya error, ponga yo verdad,

donde haya duda, ponga yo la fe,

donde haya desesperación, ponga yo esperanza,

donde haya tinieblas, ponga yo la luz,

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Señor, que no me empeñe tanto

en ser consolado como en consolar,

en ser comprendido, como en comprender,

en ser amado, como en amar;

porque dando se recibe, olvidando se encuentra,

perdonando se es perdonado,

muriendo se resucita a la vida.

Amén.